Los principales miedos a la jubilación y cómo afrontarlos

Escrito por:

Luis Jaramillo
8 mins de lectura

La jubilación puede dar miedo por varias razones y las reacciones individuales a estos temores varían.

Algunas personas trabajan más tiempo para retrasar el momento de enfrentarse a esos temores, mientras que otras esconden la cabeza, intentan no pensar en las razones por las que les asusta la jubilación y, en consecuencia, no hacen ningún plan.

Sean cuales sean los temores y las reacciones de una persona, lo mejor es afrontarlos de entrada, mucho antes de jubilarse, antes de que causen un daño irreparable a sus años dorados.

A continuación, se exponen nueve de los temores más comunes a la jubilación con los que me encuentro en mi consulta, y algunas sugerencias para afrontarlos ahora.

Se está acabando el dinero.

Este es el primer temor que expresan la mayoría de mis clientes en relación con la jubilación.

Les preocupa sobrevivir a su dinero, o que los gastos elevados o la escasa rentabilidad del mercado diezmen sus ahorros.

Para algunos, estos temores son racionales.

No han ahorrado lo suficiente y/o están gastando por encima de sus posibilidades.

Sin embargo, incluso cuando los datos indican que esos temores son injustificados, pueden persistir.

El primer paso para hacer frente a este miedo es elaborar un plan de jubilación.

Lo ideal es empezar el plan mucho antes de la jubilación, para tener tiempo de hacer los cambios necesarios antes de que sea demasiado tarde.

Recomiendo contratar a un planificador financiero para que haga números, incluyendo escenarios alternativos.

El resultado de este ejercicio debería ser un nivel de confianza cómodo y elevado en cuanto a que los ingresos y los activos son suficientes para cubrir los gastos y las obligaciones durante el resto de la vida prevista.

El plan también debe tener en cuenta los «pasivos contingentes», es decir, los gastos que pueden o no producirse.

Si las proyecciones no son tan buenas como se esperaba, hay opciones para solucionarlo.

Y cuanto más tiempo pase hasta que uno se jubile realmente, más opciones hay.

Entre ellas:

  • Gastar menos durante la jubilación, por ejemplo, reduciendo la vivienda.
  • Gastar menos ahora para poder ahorrar más.
  • Reducir los impuestos, tanto antes como durante la jubilación.
  • Aceptar una cartera más agresiva (pero no demasiado).
  • Trabajar más tiempo (retrasar la jubilación incluso un año puede suponer una diferencia sustancial).
  • Trabajar durante la jubilación (a tiempo parcial y, a ser posible, con poco estrés).

A veces, incluso cuando las proyecciones parecen buenas, las dudas persisten.

¿Y si vivo más de 100 años? ¿Y si el mercado se hunde de nuevo?

Una opción podría ser una renta vitalicia fija.

Aunque este enfoque probablemente reducirá la cantidad total que uno puede gastar durante los años de jubilación, así como la cantidad que uno deja a sus herederos, puede asegurar a las personas que siempre tendrán suficiente flujo de efectivo para cubrir un cierto nivel de gasto.

Para algunos, esta tranquilidad merece la pena. Para más información sobre las rentas vitalicias fijas, consulte mi artículo Las rentas vitalicias fijas son una herramienta infrautilizada.

Costes sanitarios fuera de control.

Costes sanitarios salud

Por regla general, los gastos sanitarios aumentan a medida que envejecemos.

Los ahorradores para la jubilación pueden incluir estos gastos en un plan, pero ¿qué ocurre si se produce una enfermedad grave?

¿Y si los gastos sanitarios son muy superiores a la media?

La clave es tener el seguro adecuado.

Medicare cubre lo básico, pero es esencial adquirir la Parte B en cuanto se tenga derecho a ella para evitar la penalización del 10% por inscripción tardía por cada año de retraso.

Para suplir las carencias de cobertura de Medicare, hay dos opciones: adquirir un plan complementario de Medicare y la Parte D o inscribirse en la Parte C para cubrir los gastos excedentes.

Para más información sobre Medicare, consulte mi artículo Cómo sacar el máximo partido a Medicare.

También puede valer la pena recurrir a un buen corredor de seguros de salud.

Mala salud.

Mala salud

Además de preocuparse por el pago de la asistencia sanitaria, existe la inquietud de que la salud durante la jubilación no sea lo suficientemente buena como para disfrutarla.

¿De qué sirve tener tiempo para viajar, ir a espectáculos y museos, etc. si la salud no lo permite?

Aunque el deterioro de la salud es una preocupación real a medida que envejecemos, tenemos más control sobre esto de lo que creemos.

En cualquier momento de tu vida, puedes mejorar tus hábitos de salud.

No es tan complicado: No fume ni consuma drogas perjudiciales, no beba alcohol en exceso, coma de forma saludable, haga ejercicio regularmente, duerma lo suficiente y afronte el estrés de forma constructiva.

Hay muchas fuentes de información sobre cómo mantenerse sano; en general, es más seguro atenerse a la corriente principal.

Una ventaja económica de un comportamiento más saludable: Los costes de la atención sanitaria tienden a ser menores.

Requerir cuidados de larga duración… durante mucho tiempo.

Corazon en manos

Aunque sólo una minoría de personas acaba necesitando cuidados de larga duración durante un periodo prolongado, es imposible saber con antelación si usted será uno de ellos.

Modelar los cuidados de larga duración en una proyección de jubilación es difícil, y añadir un gasto importante, pero relativamente improbable, suele romper un plan.

Además, salvo hasta 100 días en un centro de enfermería especializada en condiciones específicas, Medicare no cubre los cuidados de larga duración.

Por este motivo, muchas personas contratan un seguro de cuidados de larga duración, pero cada vez es más difícil encontrar pólizas decentes y sus costes siguen aumentando.

Hay opciones: El cuidado por parte de un familiar es una, la planificación de Medicaid es otra.

Hay dos grandes conceptos erróneos sobre Medicaid y la cobertura de cuidados de larga duración: En primer lugar, que sólo las residencias de ancianos de segunda categoría aceptan Medicaid; y en segundo lugar, que hay que ser muy pobre para tener derecho a ello.

La realidad es que muchas residencias de ancianos excelentes aceptan Medicaid.

La clave es solicitar el ingreso en la residencia como paciente de pago privado y pasar a Medicaid más adelante, cuando se cumpla el requisito.

Las normas para cumplir con los requisitos son complejas y varían según el estado, pero una planificación inteligente, con bastante antelación a la necesidad, puede hacer que incluso una persona acomodada sea elegible para Medicaid.

Algunos planificadores financieros y especialistas en cuidado de ancianos pueden ayudar en este sentido.

Cuidar a un padre anciano u otro familiar.

Abuelos y Nietos

Un estudio reciente del Centro de Investigación sobre la Jubilación del Boston College revela que entre el 10% y el 12% de las personas jubiladas cuidan de un familiar mayor.

Estos cuidadores dedican una media de 70 a 95 horas al mes y gastan una media del 35% de su presupuesto en estos cuidados.

Está claro que la carga puede ser considerable.

Ten en cuenta que podrías dedicar una parte importante de tu tiempo y dinero durante la jubilación a cuidar de tus padres o de otro familiar mayor, así que prepárate económica y psicológicamente.

Debes hacer todo lo posible por fomentar hábitos saludables en tus padres para reducir su dependencia en la tercera edad.

También es importante conocer sus finanzas, para determinar la carga económica que pueden suponer y reducirla mediante una planificación anticipada.

La planificación preventiva de Medicaid, de la que ya hemos hablado, también es importante para sus padres.

Medicaid suele reembolsar los gastos de los cuidadores a domicilio, incluidos los familiares como usted.

Para muchos de nosotros, la planificación de la jubilación debe incluir la planificación de los últimos años de vida de nuestros padres.

Mantener a uno o más hijos adultos.

reunion Familiar

A los Boomers se les suele llamar la «generación sándwich». Desde 1980, se ha producido un aumento de las familias multigeneracionales, del 12% al 16%.

Aunque muchas de ellas están formadas por hijos que cuidan de padres mayores, un número cada vez mayor está formado por padres que mantienen a hijos adultos.

Además, los padres se sacrifican para mantener a sus hijos: Un estudio de BankRate reveló que el 50% de los estadounidenses afirma haber sacrificado o estar sacrificando sus propios ahorros para la jubilación con el fin de ayudar económicamente a sus hijos adultos.

Generosos, pero no siempre inteligentes desde el punto de vista financiero.

No puedo decirte cómo educar a tus hijos, pero no te hace ningún bien ni a ti ni a ellos que sacrifiques tu jubilación por ellos.

Mi sugerencia es que presupuestes estos gastos como cualquier otra cosa, poniéndoles un tope con bastante antelación.

Póngase en el lado del conservadurismo, para no aumentar las posibilidades de que se produzca otro temor en la jubilación, por ejemplo, sobrevivir a su dinero.

Enfrentarse a un gasto importante e imprevisto.

Hombre con su bolsillo sin dinero - concepto pobreza

Aparte de los relacionados con la salud y los cuidados de larga duración, o de sus familiares, la mayoría de los grandes gastos imprevistos provienen de las catástrofes naturales. Y éstos son en su mayoría asegurables.

No descuide este importante aspecto de su plan de jubilación.

En comparación con la mayoría de los demás tipos de seguro, el seguro de propiedad/accidentes suele ser asequible, o puede recurrir a los programas gubernamentales cuando no lo es.

Aburrimiento/Pérdida de objetivos.

Aburrimiento

En mi experiencia, esto parece ser más un problema para los hombres que para las mujeres.

Como médico, traté a algunas parejas.

Varios meses después de que el marido se jubilara, la mujer me llamaba a un lado y me susurraba: «Búscale algo que hacer. Me está volviendo loca».

Para muchas personas, su carrera es su identidad y consume la mayor parte de su tiempo y su espacio mental.

No desarrollan aficiones ni otros intereses externos.

Cuando se jubilan, se sienten perdidos, sin objetivos. Ni que decir tiene que la jubilación no suele irles bien.

Si usted es una de estas personas, tiene que hacer un trabajo previo a la jubilación.

Obviamente, encontrar intereses fuera de su trabajo es un primer paso.

Una forma de ver si estás realmente preparado es una jubilación de prueba: Elabore un ejemplo de programa semanal de jubilación y vívalo durante 2 o 3 semanas como una estancia.

Vea cómo se siente.

Modifícalo si es necesario.

La conclusión es que la planificación de la jubilación es algo más que las finanzas.

También hay que planificar cómo se va a pasar el tiempo.

Y determinar de antemano que realmente va a disfrutar de su nuevo tiempo.

Pérdida de estimulación mental/declive cognitivo.

Pérdida de estimulación mental

Esta preocupación es un corolario de la nº 8: sus días durante la jubilación no deben estar llenos sólo de televisión y golf.

Una de las formas más eficaces de evitar el deterioro cognitivo y la demencia es mantener la mente activa.

Lea.

Haga rompecabezas.

Siga aprendiendo.

Estimule sus sentidos, por ejemplo, cocinando u horneando.

No faltan formas de utilizar el cerebro que no impliquen trabajo.

Y además pueden ser divertidas.

Mantenerse activo mentalmente durante la jubilación mantiene el cerebro sano al mismo tiempo que combate el aburrimiento.

Y un cerebro sano puede ayudar a mantener el resto de su cuerpo en mejor forma, mejorando su funcionamiento general, reduciendo los costes sanitarios y reduciendo las posibilidades de necesitar cuidados de larga duración.

Junto con el ejercicio, la estimulación mental es una de las mejores medicinas preventivas que existen.

Así que ahí lo tienen: Nueve miedos relacionados con la jubilación y las soluciones sugeridas.

Enfréntese a sus miedos ahora, a ser posible antes de jubilarse.

Y si ya está jubilado, aún no es demasiado tarde para enfrentarse a la mayoría de ellos.

¡Feliz jubilación!

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